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Reportaje de Miguel Merchán Toledo, sobre los antiguos Molinos de Harina existentes en Yunquera y Jorox.
Ante todo mi más sincero agradecimiento, a Diego Sánchez Martín y a mi padre Miguel Merchán del Río, por los datos facilitados para la elaboración de este trabajo, que sólo pretende dar a conocer una pequeña industria como son los molinos de harina, dando una vida socio-económica importante. Gracias al relieve geográfico, propio de la Serranía y a los abundantes manantiales existentes en la zona, junto al esfuerzo del hombre dieron lugar a la construcción de los molinos de harina. En la aldea de Jorox, situada entre los términos municipales de Alozaina y Yunquera, existían unos siete molinos harineros. Solían trabajar en cada molino unas tres personas aproximadamente, en muchos casos el personal que trabajaba en dichas faenas era pobres de solemnidad, a los cuales les ofrecían la comida diaria y algunas monedas al final de la jornada. El precio estipulado que se cobraba por moler el trigo, dependía de los molinos y sus dueños, el molinero se quedaba con 3 Kgrs. por cada fanega (46 Kgrs.). Trabajaban durante todo el año, y el trigo, la harina y el afrecho era transportado por animales de carga, y los arrieros los encargados de dicha faena. Las localidades de donde solían venir eran de Alozaina, Tolox, Coín, El Burgo, Yunquera etc... En Yunquera, existieron seis molinos harineros y uno en Río Grande, aún recuerdo de pequeño el funcionamiento de dos, tendría cinco años, es decir hasta los años 1.965 y algunos más, era sorprendente el ruido que producía su funcionamiento por la fuerza de la caída del agua y a la vez ayudados por motores eléctricos. El molino "de la Cantera" y el de José "el molinero" eran los dos últimos que cumplían la noble labor de extraer la harina de un dorado trigo, segado por sufridos jornaleros. Pueden imaginarse el duro trabajo, en la época estival bajo un sol de justicia.
A continuación menciono los nombres de los molinos de harina de la localidad de Yunquera: Molino "de Plano" - Molino "de la Teja" - Molino de "José el Molinero" - Molino "de la Cantera" - Molino de "José Rey" y Molino "de Animira". FUNCIONAMIENTO.- Estos molinos funcionaban por medio de saltos de agua, que por medio de largas acequias heredadas de los antiguos árabes, traían la esperada agua de los ríos de Jorox, y en Yunquera del nacimiento "de Plano" ni que decir tiene, que mientras más alta era la caída del agua más potencia tenía el molino. El agua a través de las mencionadas acequias, era depositada en "los cubos", especie de tubos, pero hechos de ladrillos, cal y barro, de forma vertical, sobresalían por encima del tejado y venían a terminar debajo del molino, la parte final del mismo se llamaba "El saetillo", especie de ventanilla estrecha que regulaba el agua en épocas de sequía, su anchura era aproximadamente de 15 x 10 cms. Una vez que sale el agua por el saetillo, golpea con fuerza la "rueda con aspas" haciendo mover una viga de madera de quejigo llamada "Rodezno" y ésta a su vez, hacía girar una de las piedras circulares a la cual estaba enclavada, naturalmente la móvil, ya que la superior era fija, en la que existían una ranuras, para moler el trigo. Existían tres tipos de ranuras, 1.- Tragante, 2.- Moledora y 3.- Muecas aún más finas, para refinar las harinas. Todas estas muecas estaban realizadas por picapedreros, en la misma piedra fija, que cada dos días era limadas, por el propio molinero o por los mencionados "picapedreros". Eran elevadas por "el elevador" con una "tuerca", una "manivela" y en el extremo unos "brazos" que encajaban en la piedra. El trigo era hechado en la "torba" que era de madera, situada en alto, a veces en una especie de "camarilla". Para que el trigo no se saliera por el hueco dejado entre el "rodezno" y el agujero de la piedra, se echaba "azufre derretido", sin embargo no evitaba que el rodezno girase. Para saber si la harina era de buena calidad, el molinero viejo en su noble oficio, solo por el olor, averiguaba si se quemaba o por el contrario todo marchaba bien. En caso de "quemarse" la harina, el molinero usaba el "aliviador" por medio de una manivela y tuerca, enrollaba una cadena, que esta a su vez tiraba de un "tablón", todo este mecanismo producía la separación en unos milímetros de las piedras, que molían el trigo, permitiendo que el roce de las mismas fuera más ligero. El dicho "tablón" estaba situado debajo de la rueda con aspas o cucharas, encima de este estaba situado "el dado de cobre", donde iba clavada la viga de quejigo "el rodezno", conforme el dado de cobre se iba regastando por el roce producido, se cambiaba de lado. Existió en Yunquera un molino, que tenía la curiosidad de un mecanismo que avisaba al molinero cuando en la "torba" el nivel del trigo disminuía demasiado. Consistía en un "brazo" largo de madera, que en el extremo sujetaba una campanilla, la cual tocaba, al bajar el nivel del trigo. De este "brazo" colgaba una cadena que en su extremo tenía una pesa de hierro. Hoy día todo es un fugaz recuerdo, los viejos molinos, o lo que quedan de ellos, nos hacen reflexionar, sobre sus dueños, el trabajo y en innumerables conversaciones que entre el ruido del molino se producían entre los arrieros que llegaban y los que se marchaban, quizás a tomar algún vino mosto. En fin algo de nuestra historia que desaparecío, y que con cariño se recuerda. Sirva de recuerdo al esfuerzo, de aquellos hombres y mujeres que con su esfuerzo contribuyeron al desarrollo de la sociedad rural.... Miguel Merchán Toledo. |