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Los vecinos de la localidad ultiman los detalles para adornar las calles que embellecen con plantas autóctonas como helechos silvestres o almoradux.
Yunquera celebra pasado mañana una de las festividades con más arraigo y de las más esperadas del calendario, el Corpus Christi, de tal magnitud que, a pesar de los cambios que ha sufrido en las últimas décadas, en Yunquera se sigue manteniendo en jueves. Este día se adornan las calles con plantas autóctonas del municipio: flores de adelfas, arcos de palmeras, ramas de helechos silvestres y almoradux, convirtiendo el pueblo en una estampa única.
El día del Corpus Christi se saca por el pueblo en procesión a Jesús Sacramentado portado en la custodia por el párroco bajo un palio y portado por voluntarios del pueblo y devotos. Es costumbre colocar en las calles que van a ser visitadas por la procesión unos altares, popularmente llamados "mesas" por ser este el soporte base que los constituye. Estas mesas sustentan una imagen del Señor y están profusamente adornadas con flores y macetas de variado color. A ello se suma el adorno especial que sufren las calles, que son engalanadas por todo lo alto. En las paredes se ponen ramas de chopo y otros arbustos. Las ventanas se adornan con macetas y las rejas se llenan de ramas de adelfas, helechos y flores de colores. Por último en los balcones se cuelgan colchas de crochet sabiamente realizadas y mantones de manila, todas las mejores telas tal y como se hacía en la antigüedad con los reyes y héroes para darles la bienvenida, según informa un vecino yunquerano, estudioso y experto en la materia, José Antonio Doña del Río. Sobre el suelo una base de helechos, juncos y otras hierbas aromáticas, como almoradux, incluso muchas veces se reparten al azar pétalos y flores del campo que le dan una tonalidad y colorido especial. En los últimos años, algunas calles como la calle Mesones y Calvario han tapizado con alfombra roja el centro de la calle, como corresponde a las altas dignidades, jalonando los laterales con hierbas aromáticas el paso que habrá de hacer la custodia, otras disponen de dibujos alegóricos con diferentes materiales: arena, aserrín, etcétera, como la calle Virgen del Rosario. El aire, último lugar, se adorna con arcos de palmeras entre cuyas hojas se entremezclan flores: claveles, rojas, geranios, sobre todo rojos. Estos arcos se unen y en su clase se dispone de un cartel de alabanzas al Santísimo Sacramento, en otros demandas de salud, de protección o bendición para los vecinos de la calle o del pueblo, enfermos, emigrantes u otros colectivos.
La procesión se adentra por las calles y, tras ellos, la Banda de Cornetas y Tambores Hermandad del Santísimo Sacramento de Yunquera. Al pasar la procesión, tal y como expresa José Antonio Doña, se para el cortejo en cada mesa y tras rezar una oracióno decir unas frases con alguna meditación, se dispensa la bendición a los presentes, mientras se arrojan pétalos de flores por los niños de comunión sacados de sus canastillas que portan desde la parroquia, primorosamente arregladas y repletas de ellos. El día antes o por la mañana temprano, ya que la procesión se desarrolla por la tarde como es tradicional, los yunqueranos se van al campo a recoger las plantas aromáticas con las que adornar las calles por donde pasará la procesión, conformando una alfombra verde de varios centímetros, que llena el ambiente de agradable y fresca fragancia. "Se intenta, en el fondo, de conformar la idea de una Jerusalén celestial tal como describe el Libro del Apocalipsis, de ahí la gran transformación que sufren las calles, que parecen un vergel, un nuevo paraíso, para recibir al Señor", comenta Doña. La procesión finaliza como comenzó, con el incesante repicar de campanas. Destacar que el Santísimo entra en todas las casas del pueblo por donde discurre la procesión y existen ancianos o enfermos que lo veneran y esperan con gran devoción. Asimismo, los enfermos son dispuestos en sillas, a lo largo de algunas calles, para ser bendecidos al paso del Señor. También es costumbre entre algunas personas recoger una ramita de almoradux de cada altar una vez bendecidas y con ellas realizan un ramo que conservan en recuerdo todo el año en sus casas.
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